junio 30, 2026

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BTS, noche para la historia

BTS arrasó en sus dos primeros conciertos en España, que abrían su gira europea

Lidia Casado

Hoy hablaré del concierto de BTS en Madrid, el día 26 de junio de 2026.

Aún me cuesta encontrar las palabras para describir lo que las 70.000 personas que llenamos de voces, emociones y canciones el Estadio Metropolitano de Madrid el pasado viernes 26 de junio (y supongo que les ocurrirá lo mismo a las 70.000 que hicieron lo propio al día siguiente). Personas de todo tipo, de varias nacionalidades, de todas las edades (había bastantes familias) y de todos los géneros (lo cual rompe el tabú del kpop como música para adolescentes).

Tras 13 años de carrera y después de tener que suspender el concierto previsto en nuestro país durante la pandemia, BTS llegaban a una España deseosa de verles pero, también, de agradecerles su música y sus canciones.

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Un gran público para un gran concierto

Las expectativas eran mayúsculas pero el espectáculo las cubrió con creces.

Y me atrevería a decir que también a la inversa: ellos quedaron fascinados con el público español, sobre todo, viendo lo comentado en la transmisión en vivo que hicieron tras el concierto del viernes, en la que aseguraron que el de España, junto con el de México, habían sido los mejores conciertos de la gira mundial que emprendieron el 9 de abril en Corea.

Madrid pudo (por fin) vivir su primer océano morado.

El morado es el color representativo de BTS y en los conciertos se produce gracias a las army bomb (un producto de merchandising muy típico en el kpop: un lighstick que se sincroniza durante el concierto y da lugar a una singular y bella coreografía de luces durante el espectáculo. Cada grupo tiene el suyo propio). Fue emocionante vivirlo en vivo y en directo.

Arirang

Y no menos emocionante fue escuchar (y cantar a voz en grito) a todo el estadio entonando Arirang, un fragmento de un canto tradicional coreano que BTS incluyó en una de las canciones de su último álbum, Body to body, y que da título a la gira.

En coreano, Arirang es una expresión de nostalgia, amor, separación y esperanza, de ahí que se haya convertido en el emblema del grupo tras su regreso del servicio militar.

En el Metropolitano, los y las army (nombre que reciben los seguidores del grupo) lo cantaron en una muestra de amor y bienvenida a los siete miembros de BTS. Y ellos lo recibieron con la emoción que el momento se merecía.

La puesta en escena, como no podía ser menos, fue espectacular. Un escenario 360º, que cambiaba y se movía a lo largo del concierto; pantallas gigantes, fuego, luces; los siete miembros, junto con un equipo de bailarines excelentes, saliendo por la boca de acceso a los vestuarios y caminando hacia el escenario, mostrando su cercanía a los fans…

Un espectáculo grandioso

La potencia del sonido, los estallidos de confeti, las coreografías, la mezcla de canciones nuevas y los antiguos temas que todos los seguidores esperábamos… Todo estaba perfectamente orquestado, medido y planificado para crear un espectáculo grandioso.

Pero lo que no pueden prever (o al menos solo pueden hacerlo hasta cierto punto) quienes conceptualizan la narrativa del concierto y quienes lo convierten en un auténtico espectáculo es la reacción del público.

Y así ha ocurrido, que el mismo producto, en distintos países, ha tenido muy diferentes acogidas. En España, el recibimiento fue monumental. Nosotros ya sabemos cómo somos pero ellos no lo sabían, así que se quedaron estupefactos con la fuerza y la energía del público del Metropolitano.

Jungkook lo dijo en su discurso final el primer día: «me ha costado concentrarme a la hora de cantar. Solo podía sonreír al veros cantar y disfrutar del concierto».

Un concierto de Army

Tanto es así, que en redes ya circula una frase que creo más que acertada: Army no acudió a un concierto de BTS; BTS acudió a un concierto de Army.

Y es que, al final, estamos hechos de emociones.

La música las desata, magnifica y potencia hasta el punto de hacer cantar a 140.000 españoles y demás nacionalidades que acudieron al estadio como si fueran coreanos.

Y hasta el punto de que ellos también hicieron su esfuerzo para decir algunas palabras en castellano.

Sobre todo, el segundo día. Quizá esa fue su manera de responder al agradecimiento de army. Quizá, en el fondo, la música, como Arirang, solo sea una manera de dar y recibir amor.

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