abril 30, 2026

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[Entrevista] Car Seat Headrest: «Siempre somos estudiantes en esta vida»

Esta semana damos la bienvenida a «The Scholars», nuevo y monumental álbum de estudio con el que Car Seat Headrest vuelven al ruedo tras cinco años de espera. En él, la banda construye un universo cargado de personajes variopintos, referencias, sentimiento, imaginación, finura reflexiva y viajazos a golpe de guitarra que llegan a extenderse hasta los 19 (!!!) minutos.

El pasado Jueves Santo -apropiada fecha, como veréis- tuvimos la oportunidad de charlar con Will Toledo, cantante y principal ideólogo de la banda, sobre espiritualidad, el poder del colectivo, padres e hijos y señalítica de residuos nucleares. Todo, por supuesto, a propósito del que será sin duda uno de los discos del año.

 ¿Qué tal estás? ¿Cómo están yendo estos días, mucha promo?

Bien, bien. Muchas entrevistas, pero fuera de eso me he podido mantener bastante al margen de la promo. Ahora estoy un poco liado componiendo nuevo material para nuestro Patreon, así que no he pensado mucho en que estamos a punto de sacar un álbum. Nuestro trabajo era llevar la grabación del disco a su punto final, a partir de ahí ya es curro del sello, cosa que creo que agradezco.

Ay, no sabía que teníais un Patreon.

¡Sí! El año pasado estuvimos haciendo bastantes streams desde nuestro local de ensayo, y ahora tengo un proyecto para el que cada mes saco dos nuevas canciones que he escrito rápidamente ese mismo mes. Ha sido una gran manera de estar en contacto con nuestros fans, especialmente ahora que no hemos estado girando mucho. Así no nos sentíamos tan aislados.

Me decías que intentas no pensar mucho en que vais a sacar un álbum, pero ¿no tienes ganas de que salga al mundo y ver qué tal lo va a recibir la gente?

La verdad es que estoy intentando no saber mucho sobre cómo se está recibiendo. Por supuesto que hemos trabajado con la intención de que a la gente le guste, pero para mí parte de tener fe en el proceso consiste en no estar muy pendiente de qué le parece al público. Sí que me llegan opiniones de amigos, y reacciones de gente de mi alrededor, y eso está guay, tiene fundamento, pero en cuanto te vas a las redes y las métricas en seguida se pierde el elemento humano.

Vuestro último álbum salió en plena pandemia, y he leído que luego tuvisteis algunos problemas de salud. ¿Cómo ha sido el camino que os ha llevado a crear este nuevo trabajo? ¿ha sido diferente a los anteriores?

Enfermé de Covid en 2022 y me pasé varios meses en la cama sin poder hacer nada. Eso fue como un reset, y salí con ganas de hacer cosas, quizá para aprovechar la salud mientras la tuviera. Por supuesto estaba un poco limitado, sin energías como para girar, pero con las suficientes como para arrancar con el proceso de crear un nuevo álbum, así que durante el siguiente par de años nos metimos en nuestro local y empezamos a componer conjuntamente. Creo que se palpa que venir de un lugar de aislamiento nos ha permitido explorar cuestiones más profundas. A diferencia de los últimos álbumes, que salieron entre ciclos de giras bastante exigentes, con este nos hemos podido tomar nuestro tiempo.

Entiendo que esta ha sido una buena experiencia, entonces. ¿Te gustaría seguir trabajando así, más en conjunto con la banda y con más tiempo entre discos?

Sí, totalmente. Creo que ese ya iba a ser nuestro camino natural, pero la pandemia nos dio una oportunidad para coger aire y pensar dónde queríamos ir. En general, me gustaría que nos sigamos tomando las cosas con calma, y la verdad es que ahora no nos veo a ninguno muy preocupado por el próximo álbum. De momento, vamos con este, con los conciertos que tenemos programados y con las cosas de Patreon, y ya veremos dónde nos lleva esto.

Hay un verso en ‘The Catastrophe (Good Luck With That, Man)’ en el que se plantea la idea de formar una banda, perder todo contacto con el mundo y que acabe todo en catástrofe. ¿Hasta qué punto se relaciona esta historia con tu experiencia personal?

Esa canción está inspirada por los sentimientos que tienes a los inicios de crear una banda. Curiosamente, este 2024 volví a los directos, nada oficial de Car Seat Headrest sino cosas pequeñas, con colegas y otras bandas, y pensé en que cuanto más pequeños son los bolos también son más difíciles en muchos aspectos, te puedes encontrar con muchas hostilidades que desaparecen cuando ya eres una figura bien establecida. Todo esto me hizo recordar esos inicios, en los que tienes más energía, pero también te vienes abajo muy fácilmente, y todo puede parecer una catástrofe.

Has mencionado que ahora estás más enfocado en trabajar desde el conjunto como banda, y, como he leído que recientemente has tenido experiencias con la espiritualidad, me preguntaba si ha sido esa práctica la que te ha llevado de algún modo a focalizarte más en esa idea de comunidad.

Es una reflexión interesante, porque mi camino espiritual ha ido en parte sobre ver quién está realmente en mi vida y reforzar esas conexiones. Muchas de las prácticas que he incorporado a mi día a día son del tipo solitario, como por ejemplo la meditación, y eso me permite acercarme a mi propia vida con otra perspectiva, pero también a sentirme más conectado con mi alrededor, lo cual refuerza ese sentimiento comunitario.

¿»The Scholars» expresa algún tipo de conclusión sobre una experiencia o reflexión previa, o ha sido más bien un proceso de búsqueda sobre los temas que te interesaban en este momento?

Todos los álbumes son, de algún modo, una instantánea del momento en el que estoy. Éste en concreto empezó con la música, improvisando juntos y lanzándonos demos los unos a los otros, construyendo lo que sería ese esqueleto musical. En cuanto a las letras, como ese esqueleto define sus propios límites y te permite percibir una resonancia emocional, mi interés residía en escribir en esa dirección e intentar capturar lo que funcionaba para cada tema. Cualquier cosa que lea, escuche o sienta, es susceptible de ser contrastada con la canción para ver en qué medida podría encajar en ella.

A la hora de trabajar en las letras, en esta ocasión has comentado la jugada con el resto de miembros de la banda o ha seguido siendo una labor estrictamente tuya?

Principalmente lo he hecho solo, pero Ethan compuso algunas de las letras. Por ejemplo, las partes en las que canta la voz principal, como en ‘Planet Desperation’, son suyas. Comentamos muchas ideas, e intercambiamos opiniones sobre qué elementos podían cohesionar la canción. Eso es algo que me interesaría seguir haciendo, porque yo siempre he sido de tirar millas por mi cuenta, pero he descubierto que este “modo workshop” es muy gratificante.

Ha sido sorprendente encontrar una voz que no fuera la tuya liderando en algunos momentos. ¿Esa decisión se tomó porque había sido Ethan quien había escrito esas letras?

El punto de partida fue que decidimos compartir los créditos de escritura para todo el conjunto del álbum, y no preocuparnos en quién había empezado qué y quién recibía créditos para qué tema, entrar en ese “modo workshop” y ver juntos qué funciona y qué no. Y luego está el hecho de que queríamos buscar algo más conceptual y teatral. No quería que se sintiera como un álbum de Will Toledo, solo quería ser una voz más en él, y que las canciones hablaran por sí mismas, así que tenía todo el sentido para mí que Ethan llevara la voz cantante en algunos puntos, reforzando esa teatralidad.

El álbum también tiene una presencia muy marcada del imaginario cristiano. Curiosamente hoy es jueves santo, la noche en la que Jesús rezó en el huerto de Getsemaní, que da nombre al primer single. ¿Qué te interesa de todo ese universo?

Mis padres siempre me llevaban a la iglesia local, y las paredes de algunas salas y pasillos estaban llenas de murales con estampas de toda clase: el éxodo, las plagas, gente pintando con sangre en las puertas mientras ese ángel con una espada ronda por el pueblo… Son imágenes muy potentes que siempre he llevado conmigo, y en las que me he sumergido para escribir las letras de este disco.

Se podría hablar sobre qué significan esas estampas, pero es una interpretación muy personal. En ‘Gethsemane’, tenía esa imagen de Jesús en el huerto de los olivos, la noche antes de que se cumpla su sentencia de muerte, en el suelo, sudando y rezando, y quería capturar el sentimiento de esa imagen a través de la música, más que intentar explicar su significado.

En esta misma canción tocas otro universo aparentemente lejano, pero también relacionado. El verso “It’s not a place of honor or esteemed deed commemorated” hace referencia a los mensajes de alerta al futuro por la radiación de los residuos nucleares, ¿verdad? Durante bastante tiempo ha sido uno de mis temas de conversación de madrugada favoritos.

Sí, exacto. Esa frase es el mensaje que están intentando averiguar cómo comunicar a futuras generaciones para que se mantengan alejadas de los residuos nucleares. Creo que acabó medio convertido en meme, pero a mí me evocaba una cierta conexión con la tradición espiritual de ciertos aprendizajes o avisos que se traspasan de generación en generación. “Aléjate de eso, no hagas lo otro…”. También está la imagen del Tabernáculo, que es un lugar sagrado, pero también muy peligroso, porque si entras donde no toca sin estar limpio terminas reducido a cenizas. Así que el paralelismo con entrar en esa zona de residuos nucleares me parecía evocativa, y quería capturar esa noción del peligro y cómo pasa de padres a hijos.

Justamente esto nos lleva a otro de los grandes temas del álbum, que son las figuras paternas y maternas, presentes en buena parte de las canciones. Incluso en ese pequeño corte de voz al final del disco: “-Are you proud of your son? Are you proud of how he turned out? -Oh yes, of course”.

En el fondo, esa relación padre-hijo que aparece constantemente en el disco también es bíblica, ya que es una de las referencias más utilizadas para expresar nuestra relación con Dios. Es algo que surge constantemente, en especial con la lectura del Génesis, y me interesa porque es fácil escribir sobre ello de forma cercana y real: hablas sobre padres e hijos, que es algo que conoces, y eso te permite abrirte a una conversación más amplia.

El corte del final del disco es de un vídeo que una pareja de amigos míos colgó en Twitter. Lo escuché de paso, y me pareció que capturaba perfectamente ese sentimiento que quería expresar: todo el álbum es una especie de viaje, y al final recibes ese cálido y amoroso abrazo de la aprobación paternal.

En ‘The Scholars’, la universidad es el espacio que engloba las historias que cuentan las canciones. En ‘Teens of Denial’ teníamos muy presente un instituto. ¿Qué te llama la atención de este tipo de instituciones a hora de dar contexto a un álbum?

Sí, para mí es algo muy recurrente. Disfruté mucho de mi paso por la universidad, era un lugar antiguo con edificios históricos, y es lo que ha inspirado el entorno ficticio que hemos construido aquí. Creo que representa una cierta realidad, que es que siempre somos estudiantes en esta vida. Llegamos y vemos estructuras del pasado que no comprendemos, o que incluso ni tan siquiera percibimos, pero poco a poco vamos aprendiendo, y gradualmente comprendemos el conjunto.

El universo del disco está muy currado, y el libreto de las letras incluye introducciones literarias para todos los temas. ¿Cómo te gustaría que la gente experimentara el álbum?

Queríamos que fuera flexible, un poco lo que le apetezca a cada uno. Si lo quieres escuchar sin ningún contexto no debería haber ningún problema, hemos intentado que las canciones se puedan disfrutar por sí mismas. Pero si quieres una experiencia más profunda y poderte sumergir más en la historia y el universo, también puedes.

Se nos acaba el tiempo, pero me encantaría saber si tenéis planes de gira. ¿Creéis que tendremos oportunidad de veros por aquí pronto?

¡Nos encantaría volver por allí! Por ahora solo tenemos una gira limitada por los Estados Unidos para tener cuidado con mi salud. Queríamos asegurar el tiro, pero si el año va bien, esperamos poder llegar más lejos pronto.

Texto: Pau Ortiz



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