mayo 2, 2026

Zona Conciertos

Todo actualidad en música

Binaural

[Entrevista] Fontaines D.C: «Romance es nuestro disco más universal»

Fontaines D.C es uno de esos ejemplos que demuestran que la constancia, acompañada de un incontestable buen foco creativo, puede llevar a un proyecto a dar pasos un tanto agigantados. De dejarse por salas reducidas a haber fichado por XL Recordings, anunciar directos en pabellones europeos (WiZink Center, amigos, WiZink Center) y codearse con los mejores activos de la industria. “El cielo es el límite“, que diría más de uno, es aquello con lo que se está topando un quinteto que ha sacado lo mejor de sí en un “Romance” con el que Chatten y cía han conseguido superarse una vez más.

Profundizando: Carlos O’ Connell, guitarrista de la banda y ya buen amigo de nuestro medio (¿recuerdan nuestro “pedaleras” con él?), se abrió en canal sobre el proceso de creación de “Romance” en una distendidísima entrevista que nos ofreció cuando Fontaines D.C pasaron por Madrid para hacer promo y grabar un videoclip. Cigarrillos, comentarios sobre James Ford y alguna que otra referencia pop (Martin McDonagh siempre presente) estuvieron presentes en una grata conversación referente a uno de los mejores álbumes de lo que llevamos de 2024. Lean, y también escuchen:

¿Teníais intención de romper con el sonido de lo concebido anteriormente?

No teníamos intención, la verdad. Pero es que creo que nos pasa de forma natural. Somos mucho de componer habitualmente. Cada uno aporta lo suyo, componiendo por su lado, y creo que es por eso que cambia cada vez que sacamos algo.

Cuando creas un grupo lo que mola es que son varias personas, con sus gustos, que se unen para crear algo nuevo. Lo bueno que hemos tenido nosotros es que eso ha pasado con cada disco que hemos sacado.

Retrocediendo un tanto para comprender un poco el “timeline” de la concepción de “Romance”: por lo que había leído vosotros fuisteis cada uno por vuestro lado tras la gira que disteis con Arctic Monkeys…

Bueno, no. Justo tras esa gira entramos a estudio para grabar el álbum.

Entonces fue previamente que estuvisteis por separado, y fue entonces cuando surgieron ideas sueltas, ¿no? Leí que habías vuelto a Castilla La Mancha…

Sí, es que toda esta información está dispersa de forma un poco extraña en Internet. En Castilla La Mancha estuve justo antes del tour de “Skinty Fia”. Me pasé allí un tiempo… y allí fue donde compuse una canción que iba a acabar en “Romance”. Ni me acordaba que la tenía guardada, pero se me vino a la mente cuando estábamos en el estudio viendo qué grabar. Tenía una demo en uno de los emails que me suelo enviar a mí mismo para registrar lo que hago. Encajaba perfectamente con lo que teníamos en mente.

Supongo que es la canción más antigua de “Romance” pero fue la última en unirse al disco. El tema en cuestión es ‘Horseness Is The Whatness’.

Algo que me llama mucho la atención del disco es aquel envoltorio sónico que define su sonido. ¿Te acuerdas cuando tiempo atrás hablamos de pedales? Recuerdo que en ese momento no machacabais mucho ese asunto. Ahora parece que ha habido un girito en ese sentido.  

La verdad es que es brutal [el sonido]. Queríamos hacer algo más detallista de lo que habíamos hecho anteriormente. Antes intentábamos encontrar de capturar una energía entre cinco personas. Esta vez queríamos explotar más el estudio de grabación, y ser más detallistas. Queríamos hacer “zoom” en el sonido.

“Romance” es el primer álbum en el que hemos hecho preproducción. Antiguamente nos metíamos en un local de ensayo durante seis u ocho semanas, le dábamos forma al disco y llegábamos al estudio con todo ultimado. En esta ocasión utilizamos esas semanas de composición como semanas de preproducción, ya que estábamos en un estudio de Londres. Teníamos la sala para grabar en vivo, así que podíamos detallar mucho el sonido.

¿Hay alguna canción del álbum que refleje bastante este nivel de disección y explotación del sonido que comentas?

Diría que ‘Romance’, que es el primer tema del álbum. Tiene un sonido enorme pero muy simple. Nos metimos a fondo para dar exactamente con la tecla para que sonase así. También había una línea de teclado que sacamos de unos “stems” grabados en la preproducción. Lo usamos directamente, sin tener que recrearlo.

Si hablamos de guitarras en ‘Here’s The Thing’ pasó algo igual. También nos ayudó mucho currar con James Ford que es un tío muy paciente. Te puedes perder en la música [con él] para sacar exactamente lo que quieres sacar de ella.

James Ford es una figura muy reputada dentro del círculo musical. ¿Os daba respeto el trabajar con él?

No, de hecho lo que nos daba algo de miedo era cambiar de productor. Hasta ahora habíamos colaborado siempre con Dan Carey por lo que nos daba cosa hacer el cambio con alguien con quien no habíamos hecho nada. Por ello hicimos una sesión con James en el pasado verano para probar. Para saber si funcionaba. Fue muy bien, nos entendimos guay. Fue entonces cuando decidimos que haríamos el disco juntos.

Curioso: uno de los temas que grabamos en dicha sesión ha aparecido en el disco. Es ‘Motorcycle Boy’.

¿Dónde grabasteis con él?

En un estudio de Francia llamado La Frette.

Míticos. Dónde grabaron Arctic Monkeys, entre muchos otros.

Sí, Nick Cave también. Hay discos que nos encantan que se grabaron allí, y también tenemos amigos que han entrado a ese estudio para grabar música para sus bandas. Como Shame o The Murder Capital. Ellos ya nos habían hablado de ese estudio. Es increíble ese espacio.

Lo que mola es que estás en la casa siempre. Generalmente cuando estás en un estudio tienes el estudio, y la zona donde dormir aparte. Allí es diferente: todo respira música. Estás trabajando siempre. El sótano es donde está el estudio pero en los salones de arriba teníamos amplificadores y un piano. Habían baterías en las escaleras.

La grabación jamás para hasta que te vas de la casa. De hecho recuerdo que tenía un piano de cola en la habitación. Me despertaba por la noche y me acercaba a él para recrear alguna melodía que tenía en mente. Me gustó mucho la experiencia de estar tan inmerso en el proceso, pero también se te va un poco la pinza (risas).

¿No te pasaba que sentías que debías salir a correr o hacer algo para desconectar un poco?

Sí. En la primera semana que estuve no salí del perímetro de la casa pero pasada esa semana sentí que necesitaba dar un paseo o hacer algo. Y sí, se te va un poco la pinza. Te obsesionas en cosas que son demasiado pequeñas. Es un estudio impresionante, la verdad.

¿Quedó fuera del disco alguna de las canciones que grabasteis para “Romance”?

Sí, un par. Bueno, de hecho quedaron fuera dos que grabamos en las sesiones con James, y dos más que grabamos en La Frette. Cuatro en total. Eso sí: las de Londres no creo que jamás vean la luz. Las otras dos sí. Me gustan mucho esos dos temas y me daría pena que no acabasen de salir.

Me llamó la atención que ‘Sundowner’ contase con unas baterías que bien podrían ser de hip hop. ¿Cómo nació esa pieza?

Nació por Curley [guitarrista]. Curley se pilló un estudio pequeñito, se compró una batería y se puso a practicar. De esos días salió un ritmo de batería básico con el que se gestó eso.

Interesante. Oye, Carlos, me ha llamado mucho la intención como el cambio estético no solo ha venido propiciado en esta fase por vuestra música, sino también por vuestra apariencia. Hablo de fotos de promo, videoclips… Leí que Grian comentó que “Akira” había servido como referente. ¿Teníais otros en mente a la hora de encarar el ciclo de “Romance”?

Sí. Bueno, creo que todo esto nació a partir de una idea que teníamos de hablar de que “Romance” estaba basado en la conexión, en la unión. Por eso consideramos que debíamos mostrar “Fontaines D.C” casi como un ser, y no como cinco individuos. Queríamos crear algo que tuviese más profundidad, y que nos conectase al 100%.

Esto me parece que guarda relación con el hecho que vuestra banda es cada vez más universal. Más global.

Sí, creo que es nuestro disco más universal. Al final “Romance” habla de conceptos ya abordados antes pero quizás entonces había un concepto más local, más autóctono. En esta ocasión queríamos borrar los límites de lo físico de alguna manera. Queríamos expandir nuestro mundo un poco más.

Lo digo porque Irlanda estaba más presente en anteriores discos. En esta vez esa presencia queda bastante reducido.

Sí, totalmente. “Romance” es el álbum en el que menos parece presente. Creo que en el pasado nosotros sentíamos mucho todo aquello que detallábamos respecto a Irlanda, pero eso se disipaba bastante cuando llegue a gente de fuera, ya que no conoce bien nuestra cultura. Por eso queríamos dar un paso y abarcar más. Conectar más con la gente.

Hay un poco fantástico que está muy presente en el disco. Digamos que siento, y sentimos, que estamos ahora más conectados que nunca con nuestro espíritu creativo. No nos queremos poner límites para nada. Queremos explotar cualquier tipo de idea. Eso es lo que nos llama más la atención, y lo que más queremos hacer.

Personalmente me resulta súper inspirador cuando veo a artistas haciendo obras de teatro en las que se exploran todo tipo de ideas creativas. Alguien que me flipa es Martin McDonagh, creador de “The Banshees of Inisherin” o “Seven Psychopaths”. Sus obras de teatro son buenísimas.  Todas cuentan con un universo con posibilidades infinitas.

Esa voluntad de expandirse, de crecer y avanzar es evidente en todo lo relacionado actualmente con Fontaines D.C. Ahora se os viene una etapa muy vinculada a la expansión. ¿Cómo encaras eso de tocar en un WiZink Center? Es un salto de aforo muy bestia.

Sí, es increíble. Recuerdo haber visto a Green Day allí. También lo que ví en la Riviera en su momento. Pero es que vamos, lo del WiZink es algo que incluso he llegado a sentir que estaba fuera mi de alcance.

Vi que también estabais con un gran sello como XL Recordings. ¿Sientes un poco el síndrome del Impostor en ese sentido en esta nueva etapa?

A veces sí. Y la verdad es que no lo había sentido desde hace bastante tiempo. Lo curioso es que al empezar a hacer “Romance”, al no tener tiempo para pensar, no me sentí así pero esta duda se me empezó a meter dentro en el inicio de sentir que lo estábamos compartiendo con el mundo. Pero sé de donde viene. Eso lo tengo claro. Y guarda relación con mis inicios.

También ahora eres padre y no sé si eso guarda algo relación en ese sentido (risas).

Sí, bueno, siento que el ser padre me ha permitido tener acceso a aquello que te decía antes. A sentirme más conectado, y a explorar todo mucho más. A esa magia. Eso es lo que le quiero transmitir a mi hija. Solo quiero que esté abierta a ese tipo de magia que existe en el mundo. Es una perspectiva, pero hay que decidir tenerla. No me importa nada más. No pienso en colegios, universidades, etc. Me importan una mierda. Qué más da todo eso si eres infeliz.

Y cuando ella sea mayor habrá parte del legado de Fontaines DC que tendrá relación con ella.

De hecho ella aparece en el disco. La he filtrado como artista. En una de las canciones la percusión empieza con un latido de corazón de cuando estaba en el vientre.

Anda, esos son sus primeros royalties.

(risas). Antes de nacer. Con XL Recordings. Empieza desde lo más alto.

Fotos: Simon Wheatley
Texto: Pablo Porcar



Ver fuente