mayo 2, 2026

Zona Conciertos

Todo actualidad en música

Binaural

[Entrevista] The Magnetic Fields: «Adoro ser músico pero siento que no me gusta actuar en vivo»

Maravilla la que se nos viene encima en menos de una semana: como algunos ya sabrán, The Magnetic Fields pisarán la sala Paral·lel 62 de Barcelona entre el miércoles 4 y el jueves 5 de septiembre para interpretar el cancionero al completo de un disco – “69 Love Songs”- que cumple 25 años de existencia. ¿Recuerdan aquel inolvidable álbum? Publicado en 1999, el sexto álbum del proyecto liderado por Stephin Merritt se erigía como un trabajo conceptual forjado alrededor del marco de la identidad de las canciones de amor.

Con el fin de entender el gramaje del paso del tiempo, y entender cómo este ha dejado su huella en la mente del artista, desde Binaural contamos este mismo mes de agosto con la posibilidad de entrevistar a Stephin. El músico, pendiente del inicio de su gira europea, nos descubrió algunos interesantes entresijos conceptuales de su obra más añeja. Además, también nos mostró su postura frente a la cultura actual, o al arte de la interpretación en vivo.

Compusiste “69 Love Songs” en bares gays de Nueva York. Sé que has vuelto a la ciudad. Resides en ella actualmente. ¿Cómo sientes que han cambiado los bares neoyorquinos a lo largo de estas últimas décadas?

Definitivamente han cambiado. No me di cuenta de lo mucho que habían cambiado hasta que empecé a cantar canciones que compuse 25 años atrás. Creo que han variado bastante los significados de las canciones a lo largo del tiempo. No de todas, pero muchos de ellas han variado.

¿Cuál es el tema cuyo significado consideras que ha variado más en los últimos 30 años?

Hay una canción titulada ‘Very Funny’. Va sobre una infidelidad. En la cultura gay actual ya no existe una preocupación respecto a eso. La gente parece tener relaciones abiertas, y no están pensando si les van o no les van a ser infieles. De hecho en ese sentido ya no existe un concepto de infidelidad… En su día hablé de algo que era muy triste, y ahora eso ha cambiado. Recordemos también que en esos tiempos la gente estaba muriendo de SIDA. Era otra era.

¿Existe alguna otra canción que también ha sufrido una mutación conceptual a lo largo del tiempo?

Otra podría ser ‘I Think I Need A New Heart’. Esa canción sería incomprensible a día de hoy para un adolescente. Habla sobre unos sentimientos que probablemente no sientan. Es otra cultura.

¿Existe algún tema de tu repertorio, más allá de lo comprendido en “69 Love Songs”,  que creas que te haya emocionado más y más con el paso del tiempo por lo que has ido aprendiendo en vida respecto al amor?

¿Un tema con el que me siento más o menos relacionado?

Digamos que más.

Diría que ‘There Is A Tidal Wave’ [de “The Wayward Bus / Distant Plastic Trees]. Los chicos hablan cómo si dominasen el mundo. Las mujeres se aferran a sus estúpidos diarios… y de repente llega un tsunami y todo se lo acaba llevando el maremoto. Creo que esa letra describe mejor la época actual que lo que describía la cultura de los años noventa.

Hablando de letras… ¿hay películas, programas o series de televisión que te hayan inspirado de una u otra manera?

Sí. Cuando compongo me gusta sentarme en un bar y escuchar y ver todo lo que me rodea. En muchas ocasiones hay alguna televisión encendida reproduciendo algo, aunque sea con el volumen completamente apagado. Me gusta mucho inspirarme en cómo el contenido de lo que veo en una pantalla puede relacionarse con aquello que está aconteciendo en el bar, ya sean conversaciones, etc. Eso es lo que hago a la hora de componer.

Mi album “The Charm Of The Highway Strip” va bastante sobre películas. En gran medida ese disco sirve como respuesta al filme “Carnival Of Souls” (1962). Esa película es muy importante para mí porque cuando la descubrí pensé que era la cinta más estúpida que había visto jamás. Poco después me di cuenta de lo mucho que me gustaba. Ojalá el director hubiese hecho más producciones.

Otro caso a comentar sería el de ‘My Husband’s Pied-a-Terre’ de “Love At The Bottom Of The Sea”. El tema está basado en un episodio del show de Oprah Winfrey que se estaba reproduciendo con el volumen totalmente apagado en un bar que solía frecuentar. Solo podía leer algunos subtítulos que se disponían en la pantalla. La mujer a la que Oprah estaba entrevistando explicaba la historia de cómo había descubierto que su fallecido marido albergaba una doble vida. Por lo visto el tipo contaba con un segundo piso en su ciudad, totalmente desconocido hasta ese punto por su esposa, en el que mantenía relaciones con chicas jóvenes. Un caso curioso… pero bueno: no todo eran malas noticias para ella. Ahora al menos posee otro apartamento.

(risas) Bien, Stephin, en cuestión de unos días te tendremos en Barna volviendo a presentar “69 Love Songs” en una gira conmemorativa. Me consta que no vendrás con la intención de adaptar en vivo los temas del disco, sino reinterpretarlos sobre el escenario. ¿Cómo de desafiante fue para ti el tener que lidiar con un reto como este?

Para mí eso fue la parte divertida de todo este asunto. En gran medida ignoramos aquello que aparecía en el disco. Decidimos qué instrumentos llevaremos con nosotros en la gira. Teníamos en mente que debían pesar poco, no íbamos a llevarnos un piano, no. Adaptamos el disco al material que disponemos, y también a aquellas personas con las que tocamos. Solemos cambiar mucho de cantantes.

Me pica la curiosidad: ¿sueles realizar algún tipo de cambio de interpretación entre sets? Es decir: si cambias la interpretación entre noche y noche.

Solemos cambiar cosas pero no entre noche y noche. La única excepción reside en el tema de ‘Love Is Like Jazz’. La miga de esa canción reside en que nunca la interpretamos igual. Nunca la ensayamos, de hecho nunca acordamos en qué clave musical deberíamos tocarla.

¿Recuerdas algún día en concreto en que sintieses que te lo estabas pasando especialmente bien al tocar esa canción?

No. Lo que me pasa al girar es que, al llegar el tercer día del tour, me acabo olvidando de todo. Solo suelo recordar los dos primeros días de cada gira.

¿Disfrutas yéndote de gira? He leído por ahí algunas cosas y en el pasado decías que no…

Nunca he disfrutado de salir de gira. No me gusta interpretar, y no me gusta parecer que estoy disfrutando al interpretar nada.

Algo que creo que me hace interesante en vivo es el hecho que no estoy actuando. Solo estoy interpretando los temas. Dejo el lado emocional a un lado.

¿Cuáles crees que son las razones por las que no te gusta estar sobre un escenario?

A otra gente le gusta que le miren durante una hora y media. Yo preferiría estar componiendo. Adoro ser músico pero no me gusta actuar en vivo. No me gusta que me miren. Para mí el problema de ofrecer un concierto es que ese concierto no se puede editar. Lo que pasa, pasa. En estudio también, pero siempre puedes volver, cambiar cosas y hacer que todo sea un poco más interesante y divertido. En un formato en vivo estás ajustado a un tiempo en concreto.

Existen muchos artistas que piensan como tú.

Bueno, estamos en lo cierto.

Tu música ha dejado tal huella en el mundo artístico que aún a día de hoy salen artistas nuevos que hacen suyas algunas de tus canciones. Por ejemplo Samia, que hizo una cover de ‘Born On A Train’ hace relativamente poco. ¿Se puso en contacto contigo para hacerla?

No, nadie se ha puesto en contacto conmigo. La única persona que se ha puesto en contacto conmigo para versionar una de mis canciones es Peter Gabriel. 

Guau. Vaya tío.

Muchos artistas han reinterpretado algunos de mis temas. Se entiende: son canciones que de alguna manera piden eso pero la verdad es que la gente parece no querer ponerse en contacto conmigo. Siempre me entero de la existencia de esas covers unos años después de que salgan.

¿Y has escuchado la versión de Samia?

Creo que sí.

¿Y qué opinas al respecto?

Nunca respondo a eso.

¿Existe algún artista actual cuyas letras te agraden?

(piensa durante un minuto) Hay un rapero joven llamado Earl Sweatshirt. Tiene una voz muy bella y puede transitar entre sonar aterrador y sonar tierno en apenas segundos. Sus letras son muy descarnadas y a su vez muy exageradas. Lo que me gusta de él es que no pretende ser una buena persona. De hecho pretende ser más un capullo de lo que debe serlo en realidad. No se pone una máscara de buena persona para hacerse con la gente.

También me interesa Jelly Roll porque explora el lado oscuro de su personalidad. Es un rapero con un background country. Con él nunca sabes lo que es cierto o lo que no. Creo que Earl Sweatshirt y Jelly Roll se dedican a confundirnos conscientemente. Ambos son buenos “storytellers”.

Antes de irnos: ya que en nada te tendremos aquí, ¿podrías explicarnos alguna anécdota divertida que hayas vivido en nuestro país?

Por supuesto. Hace unos 20 años giramos por toda España. Recuerdo que cada vez que teníamos que ir a una ciudad de vuestro país acabamos pasando primero por Madrid. Nuestro plan de gira parecía un asterisco. Era una locura. Era la cosa más poco práctica del mundo. Era agotador. Al final recuerdo que ese asunto me agobió tanto que decidí quedarme un día en Cádiz y no volver a Madrid en uno de esos “checkpoints”. Eso nos supuso hacer una ruta de auténtica locura el día después.



Ver fuente