abril 30, 2026

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Rufus T. Firefly – Todas Las Cosas Buenas | Crítica

«Me he parado en la mitad del camino, me pregunto qué hago aquí y si (ahí) detrás hay algo más». Con estos versos de Víctor Cabezuelo arranca “Todas Las Cosas Buenas”, el noveno trabajo de Rufus T. Firefly. La verdad es que estas líneas se sienten como una sinopsis sutil del nuevo trabajo de la banda de Aranjuez, o al menos en referencia al momento vital de la banda y a lo que ha acabado siendo su paleta estilística más ecléctica en un disco suyo hasta la fecha: no solo han sacado todas las cosas buenas que han ido creando a lo largo de su trayectoria, sino que también han dirigido la vista hacia el horizonte para incluir los sonidos del futuro que todavía no habían conjurado… hasta ahora. En línea con la reflexión en tono de humor de su socio más cercano, Manuel Cabezalí (Havalina): «Es un disco de Grandes Éxitos, pero con canciones nuevas». Sea como fuere, se produce una expansión del “qué” y un cambio en el “cómo”, en el enfoque y la perspectiva. Y paradójicamente, toda esta variabilidad ha desembocado en el álbum de Rufus T. Firefly que más suena a Rufus T. Firefly.

Este disco no se puede entender a nivel sonoro sin tener en cuenta el hecho de que no ha sido fundamentalmente grabado en un estudio (tal y como han venido haciendo en El Lado Izquierdo, estudio de Dany Richter). Al contrario, lo han grabado en casa, partiendo de unas premisas claras fundamentadas en el minimalismo y la pulcritud sonora (tal y como nos contaron Julia y Víctor al entrevistarlos). Quizás por el reto técnico que supuso la grabación, y en línea con sus intenciones, todo el proceso les ha permitido no encerrarse en ningún espacio discreto de referencias, llevándoles a exhibir a lo largo de estas 11 canciones una variedad estilística con todos los géneros musicales que han llegado a desarrollar durante todos estos años. Y también la extienden hacia nuevos terrenos, ya que en un buen puñado de los cortes presentes en el disco se sumergen con mayor intensidad en las aguas de la electrónica, bien sea por medio de elementos de electro- o synthpop presentes en trabajos anteriores, o con la inclusión de géneros como el ambient pop, indietronica, o downtempo. Diría que los principales protagonistas durante el proceso de composición han sido los módulos de sonido (a.k.a. sintetizadores sin teclado) y cajas de ritmo. Sin duda, estas sonoridades electrónicas conforman la columna vertebral de “Todas Las Cosas Buenas”, aunque van oscilando de maneras tanto evidentes como sutiles hacia estos otros géneros, desde el R&B y neo-soul que inspiraron su anterior LP “El Largo Mañana” hasta el rock alternativo de los tiempos previos a “Magnolia”.

Sin ir más lejos, el propio inicio del disco viene definido en clave de indie-folk y bossa: ‘Canción de paz’ actúa como la carta de presentación del álbum en lo que respecta al apartado lírico, si bien se aleja de la aparente identidad sonora representada en “Todas Las Cosas Buenas”; en cualquier caso, es un tema que funciona por sí solo pero, especialmente, como introducción al disco, gracias a ese continuo crescendo a lo largo de sus 3 minutos de duración. Inmediatamente después, un redoble/solo de Julia a la batería, con su pertinente eq y envelop, da paso al propio viaje sónico de este trabajo en ‘El principio de todo’, recordando a los momentos más funkeros de su álbum predecesor “El Largo Mañana”. Los módulos de sonido empiezan a hacer acto de presencia en la siguiente canción, ‘El coro del amanecer’, uno de los cortes en los que más se puede sentir la participación de Javi Martín Balsa (The Low Flying Panic Attack), quien ha ayudado a lxs Rufus asistiendo a la banda en el apartado de producción. A dicho corte le sigue ‘Trueno azul’, a mi parecer el highlight del álbum, con una sección A que destila exquisitez y sensibilidad, y una sección B rebosante de groove que por momentos recuerda a pasajes del “Random Access Memories” de Daft Punk. De ahí pasamos a reminiscencias de The Cure y The Smiths con ‘La Plaza’, con la que lxs de Aranjuez dan más protagonismo a las guitarras y teclados, aunque en la siguiente ‘Camina a través del fuego’ vuelven dar relevancia a los sintes, retornando al ya mencionado disco de Daft Punk en cuanto a reminiscencias se refiere, en conjunto con toques de la neo-psicodelia y R&B de su anterior trabajo y el ambient pop en línea de lo que haría alguien como APPARAT; con esta canción demuestran volver a ser capaces de trasladar sus ideas a nuevas sonoridades sin llegar a fallar.

Tras otra balada minimalista en ‘Premios de la música independiente’, llega el momento más “rockero” del tracklist con el tema homónimo del LP. ‘Todas las cosas buenas’ nos lleva de vuelta a “Magnolia” con un riff que automáticamente nos hace pensar en ‘Río Wolf’. Pero aún podemos viajar más atrás, ya que ‘Ceci n’est pas une pipe’ es capaz de transportarnos a los sonidos de “Nueve” (o al menos lo ha conseguido así con un servidor); este tema destaca por la presencia de Julia como vocalista principal, tarea que no desempeñaba desde los tiempos de “Grunge”, y con un resultado bastante satisfactorio. Lxs Rufus más vanguardistas se manifiestan con “Dron sobrevolando Castilla La-Mancha”, otro de los temas en los que se percibe la mano de Javi Martín Balsa. Y por último, ‘Lumbre’ pone fin a este viaje, manifestándose como una macedonia sónica de las múltiples ideas presentes en “Todas Las Cosas Buenas”.

A toro pasado da la sensación de que, si bien han acertado a la hora de recorrer los caminos ya andados, donde realmente han brillado con este disco es a la hora de trazar un nuevo itinerario sonoro. En su idea de sustraer para poder construir, han cumplido el objetivo de quitarse de los adornos acústicos que definieron su éxito en “Magnolia / Loto”, encontrando y entendiendo las cosas buenas de su sonido para así poder avanzar con paso firme hacia el futuro.

p.porcar

Pros

  • Cuando corresponde, aciertan con bastante tino en la manera en la que llevan su sonido hacia la electrónica
  • Gran trabajo de segundas voces a lo largo del álbum
  • Van perfeccionando su afición a desarrollar outros antológicos

Contras

  • En varios de los momentos más minimalistas del álbum se pierde cierta emoción en el apartado instrumental



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