Hay pocos grupos que sean capaces de convertir el Movistar Arena en una gran sala de baile, pero esa es la magia de Jungle. Ritmos de funk, electrónica, R&B y soul llenaron el estadio con tanta intensidad que ya con la primera canción del setlist, ‘Smile’, aquellos que tomaron la errónea decisión de coger grada estaban de pie danzando al flow del grupo británico.
A partir de ahí la cosa ya solo fue ir hacia arriba, ‘Heat’ caldeó el ambiente, ‘Heavy California’ estableció el buen rollo y ‘Problemz’ impulsó a quienes saben bailar mejor a abrir corros de dance-offs entre el público. “No pogos, just dancing”, parecía ser el lema de la noche. Y eso también se les contagió a los integrantes y bailarines de Jungle que ocuparon el escenario con movimientos llenos de suavidad, llenos de potencia.
Sin embargo, el festival que puede ser este grupo no llegó hasta bastante más tarde, ni siquiera la increíble ‘Back on 74’ fue la que marcó el punto de inflexión en lo que llegaría a ser el concierto. El público se la sabía y se dejó las cuerdas vocales y el cuerpo en homenajear el tema insignia del grupo. No obstante, el momento canónico que cambió por completo el mood del concierto fue ‘Drops’. Esta canción no tan conocida descolocó a los que fluían más con el concierto y los dejó expectantes de lo que estaba por venir. Porque, a pesar de su nombre, ‘Drops’, o al menos la versión en live, fue una escalada tonal que solo pudo explotar en un mar de brazos alzados y gente saltando. El festival, el Jungle por el que habíamos comprado la entrada, había aparecido.

A partir de ahí solo hubo temazo tras temazo con ‘What d’you know about me?’, ‘Time’, ‘Coming back’, ‘Don’t play’, ‘All the time’ y ‘Good Times’. Esto ya era más que buen rollo, era un estadio entero de amantes de la música en pleno éxtasis, olvidándose de lo que existe más allá de los muros del Movistar Arena. Jungle teletransportó a su audiencia a un universo paralelo de funk, a una galaxia lejana de R&B, al placer más puro del soul.

El sentimiento no paró ni siquiera cuando el grupo se marchó para preparar el más que evidente bis. ‘Keep moving’ devolvió a todo el mundo a su trance de pasos prohibidos y dejó espacio a un ‘Busy Earnin’’ que resonó en un público satisfecho, pero con una sola pregunta en la cabeza: “¿Y ahora cómo seguimos con esto un lunes por la noche?”.
Texto: Luis De La Iglesia
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