octubre 25, 2026

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Memorias de Evan Dando. Rumores sobre mi muerte. 2026

El líder de The Lemonheads recupera su historia junto a Jim Ruland en unas memorias que llegan a España de la mano de NeoPerson Sounds.

Los pasajes disponibles ofrecen buenos motivos para acercarse al libro: humor, memoria musical y una mirada desde dentro a la maquinaria que convirtió el rock alternativo en un fenómeno de masas

FICHA

Título: Rumores sobre mi muerte. Memorias
Título original: Rumors of My Demise: A Memoir
Autor: Evan Dando, con Jim Ruland
Traducción: Ana Belén Moreno
Editorial: NeoPerson
Colección: NeoPerson Sounds
Edición española: 2026
Número de páginas: 320
Encuadernación: Rústica
Formato: 14,5 × 21 cm
ISBN: 978-84-19509-68-0
Precio: 18 euros.

Un abanderado del rock del noreste americano

Durante los años noventa, Evan Dando acumuló tantas etiquetas que cabría preguntarse dónde encontraba sitio para guardar las canciones. Líder de The Lemonheads, rostro del rock alternativo de Massachusetts, plagado de sonidos crudos, invitado habitual de la crónica del exceso. Su imagen terminó ocupando un espacio considerable, probablemente mayor que el que tuvo su música.

Con esto, lo que quiero decirte es que si abres sus páginas, vas a ver que no estás ante unas memorias al uso.

Rumores sobre mi muerte propone volver sobre ese ruido con la voz del protagonista. El título contiene una declaración de intenciones y una broma bastante seria. Dando explicó en una entrevista que jugaba con la célebre referencia de Mark Twain a las noticias sobre su fallecimiento y con los rumores que también habían circulado sobre él. 

El mantra rockero

De esto, ya se sabe, está plagado el rock, y que se lo digan a McCartney que lleva con la coletilla casi seis décadas… Pero, el texto se convierte en una especie de reseteo haciendo inventario: seguimos aquí. Podemos hablar.

Y hay conversación.

La edición española, que nos regala Neoperson Sounds permite acercarse a un músico cuya trayectoria merece recuperar por razones que van bastante más allá de su capacidad para meterse en problemas. En los fragmentos consultados aparecen un observador atento a su entorno, un narrador con sentido del absurdo y un compositor que entiende hasta qué punto una canción puede quedarse adherida a la vida de quien la escribe.

Escuchar a Nirvana y comprender lo que venía

Uno de los pasajes más sugerentes sitúa a Dando en un club de Mánchester. Suena Sliver, de Nirvana, y él interpreta aquella escucha como una señal: la música que hacían sus amigos y su propio grupo estaba encontrando una oportunidad mayor. Así lo recuerda en el libro. Reconoce el movimiento de las grandes discográficas hacia las bandas independientes y percibe que el salto de alguna de ellas empieza a resultar inevitable.

La escena tiene interés porque devuelve incertidumbre a una historia que ahora solemos contar con el desenlace aprendido. Leía, por cierto, que en estos días el Nevermind ha superado en ventas ya al mítico Back in black de AC DC, que para la Asociación de la Industria Discográfica de Estados Unidos (RIAA), fue el segundo álbum más vendido de la historia… allí, en EEUU. Aunque se suela extrapolar al mundo mundial de forma general.

Contraportada del libro

Un relato que debe estar a la vista

Desde el presente, los cambios de época parecen perfectamente ordenados. Porque hay discos decisivos, nombres fundamentales y fechas que colocar en la estantería. Y dejarlas ahí hasta que la muerte nos sorprenda.

Para quienes estaban dentro, también había intuición, conversaciones y expectativas.

Ese instante aporta una perspectiva valiosa sobre los noventa: permite mirar el fenómeno antes de que se convirtiera en capítulo de enciclopedia. El músico reconoce una posibilidad mientras la música está sonando.

Y eso tiene más vida que muchas retrospectivas con todos los muebles ya colocados.

La historia que había que contar

Otro fragmento del libro, de algo más de 300 páginas, incluyendo fotografías de la infancia y juventud, pero también de los años gloriosos de Dando- introduce una pequeña grieta en la fabricación del relato discográfico. El músico de cabellos dorados recuerda la explicación que se difundió sobre el título y la portada de Car Button Cloth: un experimento doméstico con objetos sumergidos en agua. Acto seguido ofrece una versión distinta sobre la procedencia de la imagen y atribuye a Atlantic -la discográfica- la historia que había tenido que contar.

Conviene leerlo como lo que es: su testimonio. 

Pero el episodio funciona muy bien como materia narrativa. 

El protagonista desmonta una explicación que él mismo contribuyó a divulgar y deja entrever los acuerdos, prevenciones e intereses que pueden esconderse detrás de una anécdota promocional. Marketing ante todo.

Me interesa esa capacidad del libro para abrir una puerta lateral. Porque es lo que hace. De manera interesante.

Conocemos la portada, el disco, la información que acompañó a su lanzamiento. De pronto aparece alguien que dice: espera, ocurrió de otra manera. 

La de veces que habrá ocurrido. Ya se sabe: industria de la música.

La credibilidad de unas memorias también se juega ahí, en la disposición del narrador a revisar la versión que antes le resultaba conveniente. El lector conserva, por supuesto, su derecho a contrastarla.

Portada del libro

El músico entre titulares

La fama ocupa un lugar inevitable en esta historia.

Dando aborda los rumores sobre su relación con Courtney Love -quien durante un tiempo fue la señalada viuda de América- y la exposición pública que los alimentó. Son sus recuerdos y su versión de aquellos acontecimientos, una distinción necesaria cuando intervienen terceras personas. El interés de ese pasaje concreto está en observar cómo una imagen pública acaba adquiriendo vida propia. El personaje circula, provoca adhesiones y rechazos, y termina llegando a lugares donde su protagonista apenas puede intervenir.

Aquello ya suponía, en fin, una pérdida de control, aunque hayan cambiado los canales y la velocidad. Los 90 también sabían fabricar relatos que se resistían a cualquier rectificación.

Se agradece que exista espacio para escuchar al músico dentro de esa maraña. Jim Ruland, colaborador en la escritura, ha explicado que el proyecto comenzó durante los confinamientos de 2020 -en plena pandemia, you know– y atravesó sucesivos borradores. Su participación aporta además una perspectiva de trabajo: detrás de esta memoria hay conversaciones y una elaboración prolongada.

Uno de los últimos pasos por España de Evan Dando

Lo que vuelve cada vez que cantas

Dando se forjó como músico, con sus cositas, pero, además de contarnos sus idas y venidas, sus aficiones insanas o aquellos rollitos juveniles que tenía, nos señala la diferencia entre escribir para procesar una emoción y grabar una canción que habrá que interpretar una y otra vez: «Básicamente, lo que haces es embotellar tus emociones y descorcharlas cada vez que tocas en directo».

Ahí aparece una buena razón para acercarse a estas memorias.

El público pide una canción porque la quiere. Vemos el otro punto de vista en este libro. Porque, quien la canta puede tener que regresar a una habitación de su propia vida que preferiría mantener cerrada. Esa tensión explica bastante sobre el oficio y sobre la extraña intimidad de los conciertos: miles de personas pueden celebrar algo que para su autor sigue teniendo una arista dolorosa. Una arista que en ocasiones le sigue retumbando en la soledad de la habitación del hotel.

Rumores sobre mi muerte permite escuchar esa voz, capaz de enlazar una anécdota desastrada con una reflexión precisa sobre la música. Ofrecen una entrada atractiva a la historia de Evan Dando y una invitación a recuperar a The Lemonheads con algo más de contexto. No es mi grupo preferido, pero reconozco que le he brindado una nueva vida de escuchas desde que recibí el libro.

La curiosidad puede llevarnos hasta el personaje. Es el compositor quien da motivos para quedarse.

Nota: 7/10

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