junio 25, 2026

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Deafheaven – Lonely People With Power | Crítica

Debe ser difícil probarse continuamente como banda cuando se alcanzan cotas de reconocimiento que pueden llegar a redefinir el panorama de las escenas a través de las cuales un grupo o conjunto de artistas discurre. Especialmente cuando se traduce en una presión externa por rememorar los ecos de dichos éxitos pasados. Los californianos Deafheaven sufrieron con su álbum anterior «Infinite Grain», debido a su práctica deriva estilística hacia sonidos shoegaze y post-rock, el desprecio no solo de aquellos simpatizantes fieles a la pureza en el black metal que rechazaron la concepción del blackgaze, sino también de aquella gente que aupó a la banda en su exitoso segundo álbum «Sunbather», considerada hasta la fecha por consenso la obra cumbre del subgénero. No siempre es fácil volver a contentar al público presente en los mejores momentos. Pues bien, George Clarke y compañía han decidido sacar de dudas a fieles y escépticos con su nuevo y sexto álbum «Lonely People With Power«. Además de volver a alinear en mayor medida los canales de overdrive de sus amplificadores, los blast-beats y el fry-screaming, la banda consigue captar los mejores aspectos de cada uno de sus discos previos y unificarlos de una manera genuina y revitalizada, sin salirse del camino de la continua reinvención.

La idea fundamental de este nuevo largo de Deafheaven es la canalización de sentimientos como la culpa, la melancolía, la angustia y la resignación a través de una intensidad no solo sónica sino también emocional, dando un cariz de epicidad a prácticamente todas las canciones que conforman el LP. Y lo más importante, lo consiguen atravesando el torniquete mediante el que cruzan hacia la reinvención y el atrevimiento, dejando atrás cualquier posibilidad de calcarse a sí mismos, no como ocurre con bandas que pueden estar o estuvieron en situaciones similares tras publicar su trabajo más celebrado. En definitiva, no hacen un «Sunbather 2.0». De hecho, se podría decir que se acerca más a «New Bermuda», oscilando con más peso hacia el (post-)black metal que hacia el blackgaze. Los ejemplos más representativos al respecto son los de canciones como ‘Revolver’, ciertos pasajes de ‘Doberman’ o el single ‘Magnolia’. Son casos en los que el muro de sonido blackgaze sirve como aliciente ante distintas sucesiones de riffs totalmente revienta-cervicales. Sorprende especialmente si se tiene en cuenta que la persona encargada de la producción ha sido Justin Meldan-Johnsen, conocido por su trabajo con bandas como M83 o Paramore en su fase más popera, y que ha empezado a desenvolverse en contextos más heavies con bandas como Poppy, The Armed o los propios Deafheaven en “Infinite Grain” precisamente.

Al hilo de dicho álbum, y tras un comienzo sin titubeos, se sucede el trío de canciones ‘The Garden Route’, ‘Heathen’ y ‘Amethyst’. Es en este tramo donde más se sumergen los californianos en las aguas del shoegaze que no fueron del gusto de todxs. Incluso George Clarke vuelve por instantes a cantar en registro limpio, tanto melódico como spoken-word. No obstante, se mezclan hábilmente con las ideas instrumentales y el canto distorsionado presentado en las canciones anteriores. Al contrario que el inicio del disco, caracterizado por esa intensidad sónica y versos de naturaleza críptica que tratan sobre la culpa y la herencia del dolor, en esta sucesión se diluye lo críptico y metafórico hasta cierto punto, mientras se alude y reflexiona sobre la añoranza de utopías, autoestima y la ausencia a la vez que deseo por experimentar las emociones a las que cualquier persona debería aspirar en condiciones normales. Sin duda, el hilo conceptual del álbum desarrolla la relación que George Clarke tuvo con su padre, así como las huellas psicológicas y patrones de comportamiento que se han ido manifestando en él mismo ya llegado a la adultez. Sin embargo, no es una noción nueva, ya que también nutrió las ideas desarrolladas en su día para «Sunbather».

El siguiente “trío” de canciones, ya en la cara B, representa el mayor grado de excelencia que podemos encontrar en el álbum. El entrecomillado alude al comienzo de la sucesión con un interludio ruidoso y discordante en clave darkwave en el que hace acto de presencia Jae Matthews, de Boy Harsher. Te prepara para la tempestad perfecta que se manifiesta en ‘Revelator’: un canto al dolor que aporta el conocimiento, y una de las canciones de la discografía de Deafheaven que más se acerca al black metal puro. Tras este corte se sucede ‘Body Behavior’, una de las canciones más dolorosas y a su vez de mayor carácter personal que ha llegado a escribir George. Trata sobre la transmisión de padres a hijos de valores que pretenden imprimir una serie de códigos heteropatriarcales sobre la identidad, el carácter físico y la sexualidad, y cómo esto acaba siendo el origen de una serie de inseguridades que conducen a un mosaico de perjuicios en el plano psicológico, recalcándose además el aspecto colectivo de este fenómeno; el desarrollo de la canción a nivel melódico e instrumental acaba desembocando en uno de los mejores outros que he oído en mucho tiempo, con una capacidad exquisita de aunar emoción, intensidad, estética y grandiosidad.

Y de nuevo, al igual que en el tema anterior (y tras otro interludio, esta vez con la colaboración de Paul Banks de Interpol), la figura paterna hace evidente acto de presencia en ‘Winona’: “I’m reliving Saturn eating / His flesh is everything of mine”. Otro de los temas más emocionales del LP, retratando la prevalencia de los esquemas tóxicos estructurales en nuestra sociedad, y de cómo estos moldean nuestra autodestrucción interior, y que es el ejemplo (ahora sí) más evidentemente cercano a Sunbather. Cerrando esta creación que sobrepasa la hora de duración aparece la canción también codificada en pura clave blackgaze ‘The Marvelous Orange Tree’.

Deafheaven dan un golpe sobre la mesa con «Lonely People With Power». Vuelven a demostrar que es posible canalizar el dolor de una manera artísticamente original, y han dado con la clave para aunar los highlights de su discografía en un solo proyecto que le mira de tú a tú a su obra cumbre. En una reflexión sobre identidad, impotencia y memoria, han conseguido de paso dar con las claves de sus propias ideas y así añadir una nueva capa de solidez a su identidad. Sin lugar a dudas, firme candidato a disco del año.

p.porcar

Pros

  • aunan los mejores aspectos de cada uno de sus discos en uno solo
  • aunan los mejores aspectos de cada uno de sus discos en uno solo



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