Han pasado unos cuantos años desde el último disco de Basement, pero «Wired» no da la sensación de ser un regreso. Suena más bien a una banda que esperó hasta sentir que tenía sentido volver. Sin prisas y sin pausa. Aprovechando su paso por Outbreak Festival, y bajo el sol de Manchester – sí, miserable ola de calor – hablamos con Duncan Stewart (bajista) sobre ese proceso, sobre cómo se escribe un disco cuando cada miembro vive en un país distinto, por qué la honestidad sigue siendo el centro de Basement y también hubo tiempo para hablar de España, un país al que siempre les gusta volver y donde este verano volverán a subirse a un escenario con su paso por Canela Party.
Después de leer varias entrevistas vuestras este año, hay una pregunta que se repite bastante sobre el origen de «Wired». ¿Cuándo sentisteis que era el momento adecuado para volver a escribir música?
Creo que el momento llegó a principios de 2023. Llevábamos unos cuatro años sin tocar juntos y cada uno había seguido caminos distintos, tanto a nivel personal como profesional. Andrew y Alex fueron los primeros en hablar de la posibilidad de volver a hacer música y después nos preguntaron al resto cómo nos sentíamos. Durante esos años todos habíamos cambiado mucho, habíamos madurado y, sobre todo, descansado. Cuando surgió la idea sentimos que estábamos preparados para afrontar un nuevo disco. Hacer un álbum nunca es algo sencillo, pero esta vez todos coincidíamos en que era el momento perfecto. Simplemente fluyó.
Nunca se sabe muy bien cuándo Basement está realmente activo o cuándo simplemente estáis haciendo vuestra vida. ¿Fue fácil que todos estuvierais alineados para afrontar un nuevo disco?
Sí, sorprendentemente fue muy fácil. Creo que todos nos sentíamos mucho más seguros de nosotros mismos y también mucho más cómodos comunicándonos entre nosotros. Antes incluso de empezar a escribir música tuvimos conversaciones muy largas, algunas muy profundas y bastante emocionales. Gracias a eso, cuando llegó el momento de componer, todo fluyó con muchísima naturalidad.
Wired suena inequívocamente a Basement, pero al mismo tiempo cada canción tiene una personalidad muy distinta. ¿Cuál es el secreto para mantener vuestra identidad sin repetir siempre la misma fórmula?
Creo que tiene que ver con que ahora confiamos mucho más en el gusto musical de cada uno. Todos escuchamos cosas diferentes y nos influenciamos mutuamente. Por ejemplo; hay bandas que escucha Ronan que quizá yo nunca habría descubierto y viceversa. Al compartir esas referencias aparecen ideas distintas para cada canción. Al final seguimos teniendo el mismo núcleo, ese sonido entre el hardcore, el punk y el emo que siempre ha definido a Basement, pero alrededor de eso dejamos entrar muchas influencias nuevas.
«The Way I Feel» es uno de los temas más potentes del disco. ¿Cómo nació esa canción?
La escribieron Andrew y Alex cuando estuvieron juntos en Los Ángeles. Nos trajeron la demo y la reacción del resto fue inmediata: no había que tocar prácticamente nada. Todos sentimos que ya era una canción de Basement desde el primer momento. Fue una de las primeras composiciones del álbum y nunca estuvo en duda que iba a formar parte del disco.
Varios miembros vivís en países distintos. ¿Cómo se trabaja en un álbum cuando la banda está repartida por medio mundo?
Internet ayuda muchísimo. Tenemos una carpeta compartida donde cualquiera puede subir ideas cuando quiere. Después, cuando conseguimos reunirnos, normalmente lo hacemos durante bloques de unos cinco días muy intensos. Curiosamente, el hecho de estar separados nos dio tiempo para respirar entre sesiones y llegar con nuevas ideas. Para muchas bandas quizá no funcionaría, pero nosotros siempre hemos vivido relativamente lejos unos de otros, así que nos resulta bastante natural. Ya estamos acostumbrados y la verdad es que lo llevamos bien.
Justo antes de publicar Wired cambiasteis vuestra biografía y añadisteis una frase muy sencilla: «Just trying to be honest». ¿Qué significa la honestidad para Basement?
Creo que viene del lugar del que venimos. Somos de una escena muy pequeña y en un entorno así, si no eres honesto, la gente lo descubre enseguida. Siempre hemos intentado ser sinceros con nosotros mismos y con quienes nos escuchan. Nunca querríamos que alguien sintiera que le estamos engañando para conseguir algo. Si empiezas a faltar a tu palabra, la gente lo nota muy rápido, así que siempre hemos intentado actuar con integridad.
«Covet» probablemente sea vuestra canción más emblemática. Hay bandas que terminan cansándose de tocar sus grandes éxitos. ¿Cómo os sentís vosotros con ella?
La seguimos queriendo muchísimo. Cuando la grabamos ya pensamos que era una gran canción y esa sensación no ha cambiado. Hay otros temas que hemos tocado tantas veces que pueden llegar a cansarnos, pero con «Covet» ocurre justo lo contrario. Ver la reacción del público sigue siendo increíble, cuando estás en el escenario y ves lo que despierta en el público entiendes que la gente conecta con ella. La energía que genera esa canción es muy especial y nosotros también nos alimentamos de ella.
En los últimos años estamos viviendo una auténtica ola de nostalgia por el emocore de los 90 y los 2000. ¿Cómo lo ves?
Me parece muy interesante porque yo mismo siento nostalgia por épocas que ni siquiera viví. Tengo amigos mayores que me hablan de grupos que vieron en directo cuando yo ni había nacido. Siempre existirá esa fascinación por descubrir música anterior a tu generación. Ahora hay chavales de veinte años descubriendo bandas que yo escuchaba siendo adolescente y me parece fantástico. Significa que esa música vuelve a tener una nueva vida. La nostalgia, bien entendida, une generaciones.
Y hablando de nostalgia… ¿Crees que algún día volverá Title Fight? Aquí en Outbreak siguen siendo una de las bandas más queridas.
Es imposible que yo pueda responder a eso. Solo hay cuatro personas que saben realmente la respuesta. Evidentemente sería increíble y todo el mundo lo celebraría, pero si finalmente no ocurre también lo entendería. Conozco a esos chicos y jamás harían algo que fuera en contra de su integridad. Si algún día regresan, allí estaré en primera fila cantando con todo el mundo.
Este verano volvéis a España para tocar en Canela Party. ¿Qué sabes del festival? ¿Y cuál es tu mejor recuerdo de nuestro país?
La verdad es que no sé prácticamente nada del festival, y precisamente eso me hace mucha ilusión. Me gusta llegar a un sitio nuevo sin saber exactamente qué esperar. Además, cualquier excusa para tocar música junto al mar y con buen tiempo siempre es bienvenida.
En cuanto a España, uno de mis mejores recuerdos es Barcelona. La segunda vez que tocamos allí, Alex y yo nos fuimos a la playa antes del concierto. Nunca había pasado de estar bañándome en el mar a subirme directamente a un escenario. Llegué al concierto sintiéndome completamente vivo. Además, el público español siempre nos hace sentir muy queridos. Cada vez que venimos nos piden que volvamos más a menudo, y eso es algo que agradecemos un montón.

Más historias
Nace Loveless, un nuevo festival de shoegaze en Barcelona
Westside Cowboy comparten ‘Pin Up Boys’
Fat Dog anuncian nuevo álbum y estrenan ‘Cancel Me (I’m Tired)’