Se podría decir que el FOMO se está estilando a modo de arma en los tiempos que corren. Precios desorbitados, prácticas que deberían ser ilícitas (precios dinámicos en venta de entradas) y otros asuntos se dan la mano en un momento convulso en el que parece que los sellos, promotoras y bandas (aquí no deberíamos exculpar a nadie), se están sintiendo con la potestad de retorcer a los consumidores de forma cuanto menos cruel.
El caso de Turnstile ha sido uno de los últimos que, desde su parcela, nos ha hecho volver a arquear la ceja. Nos explicamos: hace cosa de unas pocas semanas el grupo de Baltimore anunció la publicación de su esperado nuevo álbum: «Never Enough«. A sabiendas que el hype respecto a este LP era excesivo, el conjunto, junto a su sello Roadrunner Records, decidió de entrada hacer una práctica de cambio de precios cuanto menos polémica: poner un preorder del álbum (1 vinilo, no 2) de salida a 30 euros, para menos de 1 hora después, tras comprobar la alta demanda existente, subirlo a 35 euros. Para más inri, la banda decidió hacer otra subida a esos mismos discos (hasta 40 euros) poco después. Vamos, una suerte de encaje de precios dinámicos en venta de vinilos hecha por y para sangrar la cartera a sus estimados fans.
Para colmo, Turnstile enviaron un mail privado a la gente que quería hacer el preorder en el que listaban vinilos de edición limitada a 75 dólares (adjuntamos captura realizada directamente de la nota de prensa) para el público norteamericano vs los 40 euros que figuraban en la versión europea de su tienda oficial. Una variación de su tarificación entre mercados bastante sonrojante, sobre todo entendiendo que hablamos de un único vinilo en edición de color. A eso súmenle gastos de envío, claro está.
Esta forma de sangrar al fan duele, más aún sabiendo que Turnstile era un grupo originario de una escena, la del hardcore, que lucha y siempre ha luchado por desmarcarse de la máxima mercantilización del mundo musical. ¿Lo peor de este asunto? Que este tipo de prácticas ya se vieron venir al comprobar el éxito de «Glow On«, hecho que motivó a Brendan Yates y a los suyos de poner toda la carne en el asador para maximizar su visibilidad a nivel mundial. Así no, Turnstile, así no.

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